Viaje al Paraíso Gastronómico en verano
En el corazón de Andalucía, cubierto por un manto de vastos olivares y regado con aceite de oliva de la más alta calidad, Jaén es un paraíso gastronómico durante el periodo estival, donde la rica tradición culinaria y la frescura de sus productos locales se combinan para ofrecer experiencias inolvidables a todos los visitantes.
No se puede hablar de Jaén sin mencionar el aceite de oliva virgen extra (AOVE). Durante el verano, los campos de olivos se muestran en todo su esplendor y es la época perfecta para visitar las almazaras dentro de la amplia oferta de Oleoturismo impulsada desde la Diputación Provincial de Jaén y participar en una «cata de aceite», una experiencia sensorial que nos sumerge en un mundo de matices de cada tipo de aceite. Aquí, los visitantes pueden aprender sobre el proceso de producción del AOVE y degustar distintas variedades que van desde el picual hasta la arbequina.
Con el calor del verano, no hay nada más refrescante que un buen gazpacho o salmorejo. Estos platos tradicionales son perfectos para combatir las altas temperaturas.
El gazpacho, una sopa fría hecha con tomate, pepino, pimiento y aceite de oliva, es ligero y nutritivo. Por otro lado, el salmorejo, más espeso y cremoso, se sirve generalmente con huevo duro y jamón. Ambos platos destacan por la calidad de sus ingredientes locales.
Las aceitunas son otro producto emblemático de Jaén. Durante el verano, las variedades de aceitunas verdes y negras están en su mejor momento, siendo una de las principales “tapas de cortesía” que se pueden degustar en toda Andalucía. En muchas localidades de la provincia, se organizan ferias y mercados donde se pueden degustar diferentes tipos de aceitunas aliñadas con hierbas y especias locales.
La cultura de las tapas en Jaén es algo que hay que disfrutar en su amplia variedad de bares y tabernas, donde las tapas son verdaderas obras de arte, tanto la tapa de cortesía que acompaña a la bebida, como las tapas a la carta.
Jaén también es famosa por sus quesos y embutidos artesanales. Durante el verano, se pueden visitar las numerosas queserías y charcuterías que salpican la provincia. Los quesos de cabra y oveja, muchos de ellos elaborados de manera tradicional, son una delicia para el paladar, al igual que los embutidos como el chorizo, la morcilla y el jamón serrano, que son imprescindibles en cualquier visita gastronómica.
Para los amantes del dulce, Jaén ofrece una variedad de postres tradicionales. Durante el verano, destacan los «papajotes», una especie de buñuelos servidos con azúcar y canela, y los «hornazos», una especie de empanada dulce rellena de huevo y chorizo, no pudiendo olvidar las «gachas dulces», un postre elaborado con harina, leche, azúcar y canela, que es una delicia en cualquier época del año. A través del programa Degusta Jaén, el turista puede acceder de forma sencilla a toda una rica oferta de productos típicos de Jaén.
Desde la Diputación provincial de Jaén existe un firme compromiso con el desarrollo del turismo interior, gastronómico, cultural y de aventura, que se viene demostrando desde hace muchos años y gracias a su esfuerzo, Jaén no solo se ha consolidado como un destino gastronómico de primer nivel, sino también como un lugar ideal para disfrutar de una amplia gama de actividades. Desde rutas de senderismo en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, hasta visitas culturales a los castillos y monumentos históricos que salpican la provincia, Jaén ofrece una experiencia completa para todo tipo de viajeros.